22 sept. 2014

El agua cuando chocan las nubes

Recordando algunas ocasiones junto a ti, no podía sino que pensar que para mi te convertiste en aquellas gotas de agua que nacen del encuentro entre nubes.

Tanto cuanto para mi esas representan paz, serenidad, libertad, tranquilidad.

Eras, acaso en instantes pasados, lluvia en aquellos momentos de sequía existencial; una especie de liberación personal. ¿cómo se que eras lluvia? Porque al igual con ella, contigo me era más sencillo sonreír.

16 jul. 2014

Diario de un (ex) adicto (9 de X)

Una cajetilla completa en un fin de semana: ese fue el resultado de una pequeña crisis emocional que tuve no hace mucho y el asunto al final se me salió de control.

Fume en cadena, aprendí a manejar con la mano derecha y absorbí tanto humo como para asegurarme un buen cáncer de pulmón de aquí a un par de años.  ¿Todo por qué?  La verdad, no lo se.  Después de lo sucedido, parecía ser lo que mi cuerpo, mi mente y mi lógica dictaba como lo más natural.

Tiempo después me preguntaron si realmente eso me ayudó, si el cigarro tuvo un efecto y ahora les puedo confesar que en realidad no sirvió de nada, pues aunque en el pasado el cigarro me ayudaba a controlar mis niveles de stress en este caso solo sirvió para reforzar mi debilidad emocional.

Al final de esta odisea, la cajetilla se sienta en mi mesa, con dos cigarrillos pendientes, número simbólico que ahora más que nunca tiene un propósito, que me recuerda mis caminos erróneos y como al final todo es relativo, controlable y estable siempre y cuando se desee como tal.  ¿Esa noche? No, esa noche solo caos deseaba en mis alrededores: desorden, descontrol, adicción, poco amor propio y negatividad.

Lo dije alguna vez y lo repito ahora, verdaderamente el cigarro es un vicio del que —y ahora pienso que puede ser a propósito— no voy a poder escapar jamás.

El colapso del yo

Harto interesante es descubrir por las malas eso que muchos, que el hombre como tal, ha sabido desde hace tiempo y que, por mi forma de ser, yo he evitado como si fuera la plaga: las emociones negativas repentinas tienen un impacto real físico sobre una persona.

Sin entrar en detalles, porque a estas alturas eso ya es total y completamente innecesario de recordar, he pasado por ciertas etapas personales que me han presentado con escenarios sumamente negativos en los que me termino hundiendo —no de forma voluntaria debo aclarar, aunque no es raro que por temporadas yo me sumerja en esos abismos con tal de controlar mis emociones— y de los cuales me ha costado salir.  Todo llego a su esperado coralario hace poco y el resultado fue poco menos que devastador.

Y es que no quiero caer en el dramatismo, al menos no el innecesario, pero el epitome de todo este asunto, aparte del mal carácter, se transformo en dolor y malestar físico; algo tan real que si no es porque me hallaba en tales circunstancias —y que ahora que me hallo un poco más liberado lo veo más claro— me hubiera dejado perplejo: y es tal el poder de las emociones que pueden influenciar de forma directa en un estado corporal y físico sin aviso o advertencia alguna.

Alguna vez leí eso de que se podía morir por amor, por la falta de alguien o por otras tantas cosas que atañen a las esferas emocionales y no tanto las físicas; siempre lo descarte como simple casualidad. Si con algo tan vano como lo sucedido en mi caso repercutió en una molestia perceptible en lo físico, tan solo puedo imaginar como este correlación se transforma en una relación proporcional entre la magnitud del afecto emocional y la respuesta corporal hacia ello.  Puede que si haya merito, después de todo, en esas historias.

¿Por qué el colapso del yo, entonces?  Porque, como dije anteriormente, sin entrar a detalles que ya se me antojan harto innecesarios, eso fue lo que mi mente y, en cierto grado mucho menos potente, sufrí hoy.



#np At The Gates - [The Red In The Sky Is Ours (1992)]

4 may. 2014

The depths of the abyss -part I-

La caída ha sido más larga, y el abismo mucho más profundo de lo que en su momento contemplé capaz.  Han sido cuánto, ¿un par de meses ya?  Parece no haber una razón clara del por qué estoy así —que posiblemente aumenta más la frustración de la situación—, solo sé que el asunto a veces parece mejorar, a veces parece iluminarse pero igual termina —o me termino— hundiendo cada vez más.

Siempre he sido partidario de experimentar tanto los altos como los bajos de las emociones humanas, pero si me parece de particular notoriedad como este bajo particular parece ser más largo y profundo, mucho más que cualquier otro que haya experimentado antes.  Lo que me asusta quizá un poco es que tengo una extraña sensación de que me estoy haciendo renuente a salir de él.

Pues nada, escribo esto como una forma de documentar el asunto, pues por una parte me está volviendo loco y paranoico todo esto, caer en tal grado de negatividad interna; interna en la medida en la que, creo, nadie ha notado que me hallo en tal precariedad salvo por algunos pocos vislumbramientos que a la larga trato de mantener al mínimo.

Pues nada, ahí está.  La primera parte, el prologo acaso, de esta historia.  Quizá me anime a profundizar más con todo este asunto, pero aún no lo sé.


30 abr. 2014

El verdadero sujeto del miedo

Espantos fantasmas, cadáveres vivientes, espectros infernales, demonios... La encarnación de la muerte misma. Estos son los típicos sujetos a los cuales se teme, se huye; frente a los cuales se tiembla.

¡No! Digo una y otra vez no. El verdadero miedo debe ser a la humanidad misma, al verdadero ente capaz de maldad pura, sin sentido y con claro propósito.

¿Temerle a los espectros o a las sombras? ¿A la oscuridad? No, a ellos no: los muertos muertos están para siempre.

8 mar. 2014

Nuestra deuda

¿Por qué celebrar un día a la mujer? Vamos, dejemos la politiquería por un lado, acerca de que todos los días hay que celebrarlas y ensalzarlas, eso está ya demasiado trillado; el día internacional se celebra como un estandarte de la lucha de igual entre géneros. También es motivo de jubilo pues hoy celebramos que ustedes y nosotros somos y siempre seremos uno, porque:

A ustedes les debemos los sueños, los anhelos y los deseos de ser mejores hombres; mejores para merecer estar a su lado.

A ustedes les debemos el sudor de nuestra frente, el pesar de nuestra espalda, el peso sobre los hombros; por ustedes son los sacrificios pues ustedes son nuestra recompensa.

A ustedes les debemos el reír, el llorar, el odiar, el querer, el amar; ustedes son nuestra fuente de inspiración, aquella que nos hace seres emocionales, nos hace humanos.

Vaya, creo que muchas palabras pueden resumirse en poca cosa. ¿por qué celebrar el día de la mujer? Pues por todo lo dicho, por eso y tanto más que no puede plasmarse en palabras, por una razón esencial: por ustedes que les debemos la vida misma, tanto que son ustedes los que hacen que valga la pena vivirla.

Felicidades en su día.

5 mar. 2014

Diario de un (ex) adicto (8 de X)

A estas alturas del asunto es difícil saber si el deseo de fumar se deriva de la dependencia a la nicotina o al conocimiento de qué cada cigarro es una alegoría a la autodestrucción de mi mismo -me inclino por lo segundo.

Esa sensación de que cada calada es una sentencia de muerte para neuronas y capacidad respiratoria es un claro estandarte de que ese aparente masoquismo que otrora profesaba como una broma se ha vuelto una latente realidad.

Y es aquí donde se presenta una cuestión que inyecta miedo en mi, no tanto por la pregunta en sí sino porque, en el fondo no tan profundo y cada vez más aparente, la respuesta es una que ya conozco: ¿Es está acción de autodestrucción algo completamente voluntario o solamente un resultado colateral de una punitiva batalla que parece nunca dejaré de tener conmigo mismo?

25 feb. 2014

Las letras: sazón de vida.

Pues la vida en la oficina puede llegar a ser muy tediosa, a menos que se quiera ver de otra forma. Y es asi como le pido a la encargada de diseño que le ponga un vinil con mi nombre a mi metro:

"Os ruego, vosa merced me adjudique licencia para poder ostentar sobre mi estandarte de batalla el blasón de mi casa, pues en las lides que enfrasco en este campo de batalla día a día, es como estar sin un arma frente a la personificación de la guerra.

¡oh Musa del diseño y la creatividad escuchar mi súplica! No me dejeis morir en esta batalla sin un símbolo que identifique mi inerte ser frente a mis seres queridos."

Ya veremos si funciona.

Esto me respondió:

" vais a necesitar mas que eso ohhh señor de la crueldad, ya que vois habeis elegido enfrentaros en una batalla sin arma alguna al demostrar su emergente crueldad ;-) "

A lo cual escribí:

" Explicadme ¡oh doncella! ¿Qué arma sino la crueldad misma puede usarse ante un mundo cruel?

Y aún más, ¿puede decirse que la verdad, la verdad tal cual os la presente en su momento, puede considerarse como crueldad tal?

Pero no me encuentro en la posición de debatiros, pues debería estar en posición de súplica y perdón. La verdadera pregunta es, entonces, ¿qué debe hacer este inverbe caballero para ganar nuevamente su emblema?"

Finalizando ella el asunto con un:

" mmmm...... pensadno!!!!"

Y no, no estoy seguro que significa eso último jaja

23 feb. 2014

Alientos de convicción

Podríamos describir la inspiración como esos impulsos nervo-cerebrales, esa electricidad creada por nuestras neuronas, que comparte una oscilación con esos impulsos del alma, con los latidos del corazón.

Para bien o para mal —más común lo segundo que lo primero— esos mismos impulso eléctricos son los culpables de otro tanto cúmulo de ideas, ideas que se hilvanan en pensamientos, estos en acciones y acciones que saben matar; pues matar acaso no siempre es tomar un arma y cegar una vida, pues la muerte puede llegar en muchas y variadas: la muerte puede llegar como un asesinato de inspiración a través de la una mala oración.

Ideas que caen, pensamientos que no llegan a su destino; una inspiración muerta impunemente debido a aquellos que solo destruyen y no saben, no conocen ni aprecian, el construir con la lengua.

Y sin embargo, la idea sigue ahí cual sombra que se rehúsa a ser pisoteada por una vida que sigue siendo lo típico y que no se atreve a más.

Pero entonces, cuál deidad que se niega a la violencia, ente benevolente que aún guarda esperanza, luz transformada en palabras, en otras tantas ideas qué, quizá solas, no aparentan tener conexión con nada en particular, responden a aquella vibración que dio vida a las primeras y juntas, reivindican la pasión y la inspiración; la llama revive e ilumina el camino hacia la realización y la creación.  

El arte vive, el arte nace y se perpetúa en cuanto la inspiración vuelve a respirar, en cuanto se recibe un aliento de convicción que representa un impulso a cumplir y hacer música esa oscilación melódica y armoniosa entre la mente y el corazón.


Historia inspirada por aquella futura cineasta, ella con la que me topé disfrazada de barista en un Starbucks en lo alto de mi ciudad.

18 feb. 2014

Caprichosas cruces personales

Con el pasar de los años, con el pasar de las acciones y el sufrir de las consecuencias, el ser aprende a reconocer ciertos patrones que, otrora parecían arbitrarios, de una u otra forma definieron nuestras acciones en tiempos pasados.

Esta compresión —quizá parte de ese ritual tan deseado de encontrar la madurez— en retrospectiva nos enseña que, acaso usando arquetipos muy generales y caprichosos en si mismos, existen dos caminos de comportamientos respecto a otros que se definen en nuestra capacidad de reflejar empatía en ellos: egoísmo o altruismo.

Ok, ok: acepto que lo de arquetipos generales se queda corto pero, si bien todo en la vida se define a través de tonos y no colores diametralmente opuestos, el espectro del que hablo si tiene unos limites considerables en donde se cruza hacia uno u otro lado.

El interés por si mismo —egoísmo— nos lleva a mostrar empatía toda vez esta nos impulse a lograr metas puramente personales y de beneficio propio, un enfoque en productividad y eficiencia personal en donde el fin justifica los medios y el camino puede estar tachonado y pavimentado de aquel que hoce cruzarse sin saber con quien.

El interés por los otros —altruismo— donde el método aparentemente correcto, quizá mucho más complicado si consideramos el sin fin de variables que se pueden presentar, es velar por llenar nuestra vida a través del bienestar y felicidad de otros; donde, si es necesario, esperando no caer en el masoquismo autoinfligido, se está dispuesto a ser ese camino pavimentado en donde otros puedan alcanzar sus metas —que a diferencia del anterior se hace de forma voluntaria y amena.

¿Qué camino elegir? Y ahí está el meollo del asunto, pues el camino se escoge conforme a muchos factores que rodean al ser mientras crece, que si bien en algún punto se tiene la posibilidad de cambiar la perspectiva, se crece con la idea que cómo hemos sido siempre es cómo se debe ser y ya.

Así que en su momento lo que parece ser —para otros al menos— una elección caprichosa de actuar es, para todas intenciones y propósitos, como nos define en arquetipos que mueven la dinámica entre nosotros y el resto del mundo.

¿Qué sos? El pilar que soporta al mundo o la aplanadora que lo amolda a su gusto.