28 ago. 2012

Un verso, un perdón.

Pues hoy en la oficina, por pedido de una compañera de trabajo, decidí emplear mi complejo de Cyrano de Bergerac e inventarme un pequeño fragmento o poema.  Sin entrar a mayores detalles, para respetar la identidad y razón del pedido, recuerdo haber hecho algo así:

En esta oscura penumbra, tu mirada me hace falta como el la luz del sol a la fría madrugada.
Te extraño, te quiero y pido tu perdón...

Pensando en la idea de que pudo quedar mejor con un poco más de tiempo (y de paz fuera del trabajo) lo modifiqué en cuestión de un par de minutos para que quede así:


En la penumbra más oscura me hace falta tu mirada,
como la luz del sol hace falta a la fría madrugada.

Te extraño, te quiero y te necesito,
con este pequeño verso tu perdón yo pido.

Claramente no tengo nada mejor que hacer. =P

19 ago. 2012

El día en que deje de creer.


17 de mayo de 2005

Sin saberlo yo en ese instante, ese día marco uno de los hitos que mayor cimiento le han dado a mi sentir de que, en este mundo, el semblante de justicia idealizada que yo tenía cuando joven no existe ni en su más ínfima expresión: ese día fue asesinada alguien que bajo ningún contexto merecía ver su existencia segada de forma tan repentina e injusta.

Y aunque seguro estoy que ella no ha sido la primera ni será la única en este mundo que muere de manera injusta, ella es la primera persona que pierdo y pertenece a mi esfera sentimental/emocional personal; otras muertes las he vivido a través de lazos de sangre, con ella fue distinto pues solo nos unía un vinculo de amistad, pues a pesar de que nuestras familias se conocen, ambos desarrollamos una amistad de forma independiente a ello.

Hoy fui a visitarla nuevamente, pues su cumpleaños está cerca, y caigo en cuenta que prefiero no creer en la idea que las cosas pasan por una razón o, peor aún, porque Dios quiere que así sucedan: pues en mi estado humano me es simplemente imposible considerar viable el entender las maquinaciones y designios de Alguien omnipotente, omnipresente y omnisapiente.  Mi problema radica en que, de creer en ese Plan Maestro, me rehusaría a siquiera considerar como justo el hecho de que en ese designio la muerte de ella tuviera una razón de ser, que fuera justo y necesario su sacrificio para el correcto caminar de este plan.

Ese funesto día, sin saberlo en el instante en el que sucedió, deje definitivamente de creer en un Plan Maestro, en una justicia idealizada, en un destino predeterminado y me adherí a la idea de que el libre albedrio es el que rige nuestra existencia y la de aquellos que nos rodean.  Pues solo el libre albedrío de alguien imperfecto, de alguien humano, puede justificar su ausencia hoy.

12 ago. 2012

Yo y yo; lo diferente y lo que sigue igual, y como el mundo reacciona ante esto.



De hace un par de días atrás tengo ciertas ideas y pensamiento en mi cabeza, no por alguna persona en particular, sino tan solo como un tópico generalizado, acerca de cómo mi cambio físico afecto como soy percibido por otros.

El cambio de percepción existe, de ello no hay duda: yo mismo soy participe de ese cambio de percepción pues ahora tiendo a verme diferente y actuar un tanto diferente derivado de la “confianza” imbuida por mi nuevo yo.  Por otro lado, yo estoy muy consciente que el cambio es puramente físico pues, en el fondo, sigo siendo el mismo tipo excéntrico, nerdo, introvertido y poco presto para ciertas actividades de la vida humana.

Mi tren de pensamiento, entonces, no se deriva en mi visión del yo por mi, sino en el cómo me ven por mi cambio en el exterior y como, derivado de este cambio, cambia también el trato de otros hacia mi. 

Hago la aclaración de que no escribo esto con alguien en mente, pues es tan solo una idea y no algo que, al menos de forma consciente y notoria, yo haya visto que me suceda con las personas que me conocen de años atrás.

Obviamente la visión del sexo opuesto varió, de eso estoy claramente consciente, pero no es la nueva ola de personas a mí alrededor que me tienen pensando, sino las personas de mi pasado y como el nuevo yo modifica su comportamiento; sin dar más largas, mi idea gira en torno a como tomaría yo el que alguien que, en el pasado, no tenia consideración alguna por mi persona ahora, debido al cambio, lo tuviera.

Si, lo se, un planteamiento harto egocéntrico pero que imagino podría suceder —pero como lo he dicho, no ha pasado— es que una mujer que previamente no tenia interés en mi, conociéndome en mi estado físico más “débil” y siendo como siempre he sido ahora cambia su mentalidad con mi nuevo y “mejorado” yo —mientras, por dentro, sigo siendo el mismo que antes.

¿Acaso apreciaría este cambio de actitud?  En papel diría yo que no, pues eso significaría que en mi punto más bajo fui hecho a un lado y, ahora, mejor, se me considera otra vez; eso significaría que el interés no es por quien soy —pues eso no ha cambiado— sino por como me veo; algo que debido a mi condición pasada es algo que yo nunca considere —pues como yo podía juzgar solo por el físico cuando nunca quise que se me juzgara así a mi.

Debo aclarar que eso es solo en papel, probablemente en la realidad afectarían otros tantos factores poco lógicos —sentimientos de antaño, deseos reprimidos, amores platónicos, sueños pasados— que seguramente me harían pensar dos veces en cuanto a negar la posibilidad de alguien que me busca solamente basado en el cambio físico que sufrí.

Pero al final, esto es tan solo una idea y suposición, pues creo decir que nadie a mí alrededor caería en tal situación pues muy bien saben que yo soy quien soy, gordo o delgado.