24 nov. 2011

Separation anxiety


En mi niñez, este título representaba solamente un videojuego que involucraba a Spiderman, Venom y Carnage; algo nada importante en ese tiempo porque ni siquiera llegue a darle más de un par de minutos de mi tiempo.

Ahora ese título representa una realidad en mi vida y la de aquellos que me rodean —de forma audaz me atrevo a decir que representa una realidad para todos—, generada por ese instante donde caes en cuenta que nadie, absolutamente nadie en tu vida permanece en ella más de lo necesario; permítanme servir algunos ejemplos, los más representativos.

Mi primer enfrentamiento —aunque en ese tiempo no lo considere como tal— fue cuando niño: en ese tiempo tenía un grupo de amigos muy cercanos, amigos con los que pase gran parte de los primeros años de mi vida; por circunstancias de la vida nos separamos —es decir, ellos se mudaron de casa—, fue allí donde conocí por primera vez el dolor de ver a alguien apreciado partir, uno de los momentos más vividos de tristeza que recuerdo.

El otro fue de acción a mediano plazo y sucedió con el círculo de amigos más cercanos de mi colegio, después de mi graduación de nivel diversificado.  En un principio ese sentimiento de separación no se sintió tan fuerte pues a pesar de ya no vernos en el colegio mantuvimos una amistad y compañía constante —léase, salíamos casi cada fin de semana— durante el primer año de universidad.  Con el tiempo nuestros caminos se fueron separando, fuimos formando nuestra propia ruta (unos más lentos que el resto, vale la pena recalcar) y, con esa acción, se dio la separación; si agregamos a eso ciertas situaciones —fuera del alcance de esta entrada— las cosas se fueron complicando; para otros fue increíblemente difícil, para mí era algo que vi venir, hasta cierto punto, y que tome con “naturalidad”.

La tercera, y más reciente, de estas situaciones se está dando en estos instantes, momento en el que analizo que los caminos con mis compañeros de universidad divergen de forma acelerada; la diferencia es que hoy por hoy lo acepto como una realidad inevitable y que es mejor que suceda como debe hacerlo y no forzar en pro o contra de la misma.  No mentiré, me ha pasado por la cabeza que de alguna u otra manera me forcé a no conecte tanto con ellos para que la eventual separación no fuera tan dura, cosa que es una mentira, porque si cree grandes lazos de amistad con muchos.

El punto es que, esa ansiedad por la separación es simplemente un paso de la vida, algo que debe aceptarse como una realidad y que, en mi opinión, forma parte de la madurez del ser.  Es ese momento donde aceptas que muchas personas entraran y saldrán de tu vida a lo largo de ella, pocos se quedaran tras los años, ninguna lo hará para toda la vida; pero lo importante es aprovechar esos lapsos junto a ellos y disfrutarlos al máximo.

Escuche mientras escribía: Ulver - [A Quick Fix Of Melancholy EP (2005)] y Ulver - [Lyckantropen Themes (2002)] (fragmentos)

21 nov. 2011

Detrás del volante pequé


En el camino me tope a un conductor en extremo precavido —demasiado pensé— al cual por fin pude rebasar en una fijación de velocidad que tan solo puede compararse a dosis de adrenalina cual droga.

En el camino deje de verlo por el retrovisor; más adelante me topé con una cola, deteniéndome, y ¿que veo por mis espejos? El mismo carro que deje atrás, adelantándose, quedando más allá de mí en un carril adyacente; ¿que pensé? "maldito caracol con suerte".

Pero no fue ese mi pecado, vano e iluso seria pensar en que un insulto tan debil podria serlo: al avanzar la fila de carros lo fui dejando atrás, esbozando una sonrisa que no puede calificarse de otra cosa que sadistica, perversa y satisfactoria. Como os aborrezco, ¡oh satisfacciones viscerales!

=P

18 nov. 2011

Comentario (RE): Las máscaras del ser.


En Twitter, un amigo mío (@JDanielitoR) pregunto que si aquellos que tenían una imagen determinada en las redes sociales podían compararla, de manera alguna, al yo en su realidad; ¿acaso son la misma persona?

En relación a lo que escribiste: la situación radica en la libertad que provee el 'anonimato', esa mascara que te permite pintar ilusiones y deseos.

Y no solo se ve en la red, en la vida real algunos de nosotros le enseñamos al mundo solo lo que necesitan saber, el resto se guarda; no se hace con el afán de crear alguien que no somos (por fama, imagen, etc.), sino de resguardar el verdadero yo.

Es más fácil asumir que los comportamientos del hombre son por vanidad, poder o algún fin nefasto —toda vez no sean los míos propios; psicológicamente tendemos a pensar que nuestras motivaciones están influenciadas, sea éxito o fracaso, por el ambiente externo, no por nuestra culpa o falta—, la realidad es muchas veces otro; nuestras actitudes terminan siendo una forma de ocultar y enmascarar nuestra debilidad; el objetivo es protegernos.

El humano es débil, pero aceptarlo es una invitación al que nos rodea (natural y humano) a explotarlo, a dañarlo, a destruirnos.

¿Es este el caso general? No, no me puedo dar el lujo de contestar eso, acaso porque soy parte de la misma situación  acaso porque no tengo omnisciencia; es tan solo para darte la idea de que hay una explicación alternativa, de que todo puede tener —aun si es errada— una explicación alternativa.