29 ene. 2016

Cuento: contador.

Cuenta el cuento que ustedes cuentan de todo;
cuentan dinero, cuentan ahorros;
Cuentan arriba y abajo;
Cuentan cuentas y cuentan cuentos cuando las cuentas no cuentan.

Que con lo  que han contado forjan cuentas para crecer y cuentos para futuras generaciones.

Y es que nosotros, que contamos con ustedes, queremos que sepan que también cuentan con nosotros de aquí a la eternidad.

Porque con lo que yo cuento en este cuento, les cuento que lo que ustedes cuentan cuenta y de mucho.

¡Contadores en su día los saludo! Cuenten conmigo en las buenas y en las malas; en los negativos y en los positivos; en las pérdidas y en las ganancias.

¡Salud!

20 ene. 2016

Cómo, tanto y dónde; a ti.

Te amo cómo las aves al alba;
Cómo la cosecha a la lluvia;
Cómo el poeta a su musa;
Cómo luceros a la noche.

Te amo tanto que la vida no basta;
El oxígeno se acaba;
El sol se apaga;
El mar se seca y aún así no alcanza a decirlo y gritarlo.

Te amo dónde mis sueños se unen;
Dónde mis suspiros terminan;
Dónde mis ideales se forman;
Dónde ilusión florece y muere.

Taciturno y pensativo, soñador y vagabundo, creador y destructor de deseos y anhelos en el mundo. Yo aquí, tu allá y acá, antes hoy y siempre.

Así, así te amo, te adoro, te extraño. Como eres, cuando sos y no sos, cuando estas y no estas; asi: te amo.

8 ene. 2016

Diario de un (ex) adicto (11 de X)

Porque al final ese consuelo de que fumando es como una muerte lenta que yo mismo me administro es como realmente escapo de la realidad que me rodea.

Al final uno no puede evitar sentirse solo, porque uno realmente esta solo sin importar que o quien te rodee.

¿Qué otro escape puedo tener si solo este conozco? Yo estoy ya convencido, tan convencido como que estoy respirando y estoy escribiendo -derramando mi corazón acá- que esto del cigarro no es realmente un vicio como toda regla, no: al final es un escape para no afrontar con dignidad y valentía lo que me sucede.

Y lo acepto porque no se me ocurre nada mas que hacer, nada mas que escribir y sacar aquello que no se puede purgar de otra manera.

Al final se afronta, o afronto acaso, la idea de la eterna soledad hundiéndome en lo que siempre me acompañó desde que tengo 18 años.

10 años después sigue siendo mi realidad, realidad que golpea tan fuerte como la primera vez y que lo hará como la última hasta que no de mas. No de mas la realidad o no de mas yo.

Fin.