28 jun. 2011

Aparente seguridad que restringe el vivir.

Durante muchos años de mi vida, arriesgándome a decir que prácticamente toda ella, he usado la excusa que seguir una lógica segura y concreta me facilita más la existencia, toda vez esta forma de actuar asegura cierto nivel de predicción de las consecuencias de mis acciones.

Por supuesto, el problema principal de esta forma de pensar es que se busca evitar riesgos a toda medida, considerando que el riesgo resulta siendo nada más que el resultado imprevisto a una acción que puede causar daño alguno; ya he hablado anteriormente de la idea de que proporcionar a la historia cualidades de experiencia preventiva es completamente inútil y parcialmente ilógico —¿ven como me gusta usar frases relacionadas a la lógica?— pero siento apropiado decir que muchos de esos riesgos, relativos a las interrelaciones sociales humanas, son una parte necesaria para constituir una persona integral.

Con esto en mente, y considerando mi existencia hasta el momento, ¿puedo considerarme una persona íntegra y madura, cuando no he tenido experiencias de fracaso como las de aquellos que se arriesgan a perder?  ¿Sería apropiado decir, si consideramos lo anterior como cierto, que mi forma “segura” de vivir me ha traído más mal que bien?

No sé cuál sea la respuesta, pero no puedo evitar pensar que tratar de ver todo como lógica y refrenar a mis sentimientos puede que me evite de experimentar cosas que hacen la vida, pues, vida.  También es sano recordar que, cuando me he dejado llevar por sentimientos, veo ambas caras de la moneda: veo amargura y miel, veo brillo y oscuridad; la lógica me muestra lo que creo, probablemente con un grado de equivocación, lo que considero como la verdad.

¿Acaso ver todo de forma lógica me hace menos humano?  Creo que sí.

21 jun. 2011

Idea fugaz: La vida.

…la vida, acaso pueda simplificarse tanto, es una cadena de situaciones buenas y malas.  El por qué recordamos con mayor facilidad las cosas malas es porque estas nos dejan lecciones, enseñanzas para no repetir los errores del pasado —al menos, eso queremos pensar. 

¿El problema?  Si el hombre realmente aprendiera de sus errores pasados, eso que llamamos guerra seria cosa de los libros de historia.

3 jun. 2011

Propuesta peligrosa

Vamos a suspender nuestra credulidad por un momento.

¿Como reaccionarias si alguien te mostrara la vida perfecta que podrías llevar?  Si alguien te diera una visión de como seria tu vida si todo lo que deseas, todo lo que haría feliz, estuviera al alcance de tu mano; no, no solo al alcance de tu mano, sino que lo tuvieras.

 La vida perfecta incluiría todos esas cosas con las que has soñado: pareja, trabajo, dinero, éxito; absolutamente todo aquello que te haría pensar que tu vida no podría ser mejor...  Aquí esta el truco, eso es solamente una visión, un pasaje efímero sobre todo lo que tenes, ya que eventualmente tendrias que regresar a tu realidad.

¿ Aceptarías?

Un debate presidencial digno de un cuadrilátero de lucha libre.

No soy muy apasionado de la política activa   —digo activa porque todos, de una u otra manera hemos hecho política, acaso en el pequeño nicho, nuestro círculo social—   pero el día de ayer una conmoción sacudió mi timeline en Twitter   —dicho sea de paso, un término groseramente mal utilizado: solo nosotros podemos ver nuestro TL en su totalidad, así que es poco probable q seguidores, o terceros, vayan a tener alguna reacción hacia tu TL cuando, formalmente, solo podemos observar el nuestro—:   Un debate presidencial entre los candidatos que lideran las encuestas públicas   —palabras del moderador, no mías.   La mesa/foro/debate consistía del Dr. Suger, el Dr. Caballeros, el Dr. Baldizón, el Gral. Pérez Molina y la Licda. Sandra Torres   —entre a Wikipedia para confirmar su apellido de soltera y me encuentro con esta “bella” línea de introducción: “Prostituta número uno de Guatemala, especialmente caracterizada por su capacidad de manipulación, corrupción, falsedad y total irrespeto a las leyes del país. Es la ex-primera dama de Guatemala.”

Decidí tomarme el tiempo de observarlo, debido a que las elecciones que se nos aproximan han tenido un tinte particular de drama que es imposible, bajo todo concepto práctico, de ignorar; creo que solo obtuve de ello unos pequeños fragmentos de información y una ENORME cantidad de decepción de cómo se desarrolla lo política del país.

El Gral. y Sandra no hicieron otra cosa que tirarse indirectas, y directas cerca de la recta final del debate, durante todo el evento.  En serio, fue algo sacado directo de una escuela primaria   —creo que con eso insulto a los pobres pequeños que todavía tienen la capacidad de ser civilizados.  Por otro lado, el Dr. Baldizón fue aparentemente mal informado, pues tengo la certeza que el señor pensó que se encontraba un mitin —meeting— frente a sus seguidores, porque no dejo de gritar durante todo el foro, cosa notable para los organizadores del evento que tuvieron que recorrer, considerando que decirle que bajara la voz seria harto irrespetuoso, a bajar el volumen de su micrófono a medio “discurso”.

No me he olvidado de los otros dos panelistas —Doctores Suger y Caballeros— pero su papel en este show fue mínimo, porque a diferencia de lo que pueda creerse, y como lo dijo un buen amigo mío, apuntar dedos y pedir disculpas por el show también roba cámara y gana un par de adeptos.  Pero, a diferencia de los otros tres “panelistas”, ellos si presentaron propuestas un tanto más concisas —e increíblemente breves en el caso del Dr. Suger. 

Entre los momentos cómicos del asunto encontramos:

Dr. Suger: Durante una de sus disertaciones se llevó más tiempo de lo usual, para lo cual el moderador tuvo que emplear un timbre, lo cual saco de concentración al Dr.  A partir de ese momento, y hasta su última intervención en el foro, se dedicó a dar respuestas puramente puntuales —incluso numeradas—, creo que no pretendía ser interrumpido una vez más durante su turno.


Gral. Pérez: Tal como lo coloque en Twitter, el Gral. tiene la muy mala costumbre de comenzar todas sus disertaciones tal y como yo comienzo mis introducciones en reportes y trabajos escritos: SOLO PAJAS.  Pareciera, en un principio, que buscaba la forma de esquivar la pregunta, pero tiempo después regresaba a ella, confundiendo a todo aquel que se dejó llevar por sus palabras iniciales.


Licda. Torres: Si, hasta donde tengo entendido es Licda. en Ciencias de la Comunicación; si a todos los demás les pongo título formal, ¿Por qué a ella no?.  En fin, su momento cómico fue, durante una de sus disertaciones, utilizar material auxiliar didáctico —unos mapas para ser preciso.  El primero de ellos lo coloco bien, pero al sacar el segundo, y debido a que en esa pequeña mesa que tenia de frente, obviamente diseñada con el solo propósito de sostener un vaso de agua, saca el segundo mapa, este colocado al revés; tardo un par de minutos en darse cuenta  —principalmente porque el auditorio se rio al ver su error— pero siguió como si nada.


Dr. Baldizón: Como mencione antes, el doctor fue mal informado, pues pareciera estar en un meeting y no en un foro.  Debido a esto se dedicó a gritar en TODAS Y CADA UNA de sus disertaciones, al extremo que los organizadores del mismo se vieron en la “dura necesidad” de bajar el volumen a su micrófono… mientras transcurría una de ellas.


Dr. Caballeros: Nada fuera de lo común, al final y al cabo creo que fue el que menos destaco por cosas “graciosas”.  Lo más particular es que él, como todo buen pastor de iglesia, realizo sus palabras de cierre parado; fue el único que se puso en pie para terminar su argumento.  Eso y, al igual que el Dr. Suger pero en mayor medida, se dedicó más que todo a leer y no a “recitar” lo que fuera que se tuviera que aprender, al riesgo de parecer poco preparado para el foro.


A pesar de tener su lado cómico, este foro sirvió para demostrar que los políticos tienen una noción un tanto distorsionada de cómo deben funcionar las campañas políticas que, robando las palabras de un amigo, debe ser: “Por qué se critican señores!? Por qué!? Yo quiero saber porque se considera capaz, no porque considera incapaz a otro