26 nov. 2010

El problema que no se aprecia claro, nada claro.

Aceptar el problema, como el primer paso de la solución, se me antoja harto difícil. Sin embargo, no hay otra forma de tacklear el asunto.

Dicho eso, ¿que hacer cuando no estas seguro de cual es el problema? Es decir, sabes que existe, porque lo sentís, pero no te terminan de convencer las mil y una alternativas que tu cabeza crea para llenar ese requisito. Y es allí cuando se complica todo.

Una de dos: O lo dejas ir -eventualmente se te olvidara- (esencialmente ignorando el problema) o seguís buscando el origen hasta encontrarlo y lidias con él hasta que lo superes. ¿qué hacer? ¿huir por la ruta fácil o complicarte la existencia? En mi caso, conociéndome...

...otras mil razones no suenan a tantas, al menos no a estas alturas. jajajajajaja

20 nov. 2010

Me pregunto qué es peor: ¿sufrir por ese alguien? o ¿saber que no tenés nadie por quien sufrir?

Y todo viene a que, si bien el primero es un "sufrimiento" más visceral, dado a que tiene un punto de enfoque claro, implica de alguna manera que debe de haber una razón de ser por la cual se está sufriendo, algo que dio la chispa de ignición, una señal, algún gesto que te hizo comenzar ese calvario personal 

Por otro lado, ¿que se tiene cuando no tenés nadie por quien sufrir? Paz mental, sería la respuesta de muchos, y tal vez sea cierto, pero más allá de eso también un vacio, el vacio que se ve impulsado por el deseo natural del hombre, por ese instinto de ser sociable, esto sin considera que la presión social que se ejerce sobre el individuo hace que vea la soledad como algo “no normal”. No se que será mas fácil de aguantar. 

Al final de la situación, todo depende de hacia donde este la mentalidad del individuo en cuestión, si crees que el sufrimiento por ese alguien vale la pena o no y, en el caso contrario, si el no tener a ese alguien, a ese punto focal, se puede traducir como una especie de libertad.

Mi duda surge porque, gracias a Twitter –que resulto siendo una herramienta de terapia/confesionario personal para otros individuos aparte mía– he visto como hay personas que sufren por una persona en especial, al punto de que uno termina compartiendo su pena.  El otro aspecto es algo muy personal, porque al final del día no creo poder considerar a alguna chava en particular por la qué, en estos momentos, pueda decir que esté sufriendo, este extrañando o simplemente anhelando.

19 nov. 2010

La futilidad de que el hombre cuestione lo divino

Desde hace mucho tiempo me ha parecido curioso como mucha gente decide dejarle a Dios el control de todo lo que sucede en su vida, cosa que respeto pero que de ninguna manera comparto. El oír “Así lo quiso Dios”, “Primero Dios…” o “Dios sabe por qué hace las cosas” y demás formas de darle un sentido sobrenatural/divino a situaciones sobre las cuales, en su mayoría, ellos mismos tienen el control.  También he visto mucha gente cuestionar el por qué Dios hace las cosas, el por qué se lleva a gente buena y deja a los malos, el por qué le da cosas a los que “no se lo merecen” y a los buenos los deja en el polvo… en fin, el ser humano siendo humano y tratando de cuestionar acciones que están fuera de su alcance y entendimiento.

Leyendo en un foro, una discusión que normalmente tiende a desbordarse en insultos, apareció este pequeño fragmento que expresa mi posición en la situación de forma bastante apropiada; el tema era “Confirma o Deniega: El Dios Judeo-Cristiano es un jodido” (en este caso la palabra que usaron, en ingles, es Jerk, que significa malvado, grosero, de actuaciones bastardas y ofensivas).  Entre las distintas personas que lo confirmaban y lo denegaban se presento lo siguiente:

“Todo este argumento es estúpido porque, si el Dios Judeo-Cristiano existe, tal Dios no puede ser sujeto a nuestros estándares morales.  Un ser omnisciente y omnipotente como Dios puede hacer lo que le parezca conveniente y el ser omnisciente obviamente sabe las consecuencias de sus acciones. Entonces El tiene todo planeado perfectamente.  Tal vez ustedes no lo vean como perfecto detrás de tus anteojos morales pero, ¿quién eres para cuestionar lo que un ser todo poderoso hace?”

Aclaro que, en mi caso personal, considero la parte que dice “El tiene todo planeado perfectamente” no significa que, por lo mismo, nuestras acciones aquí no tengan mayor sentido en el gran alcance de la imagen, porque si todo se estuviera predeterminado, ¿Qué sentido tiene, entonces, que nos hayan brindado el libre albedrio?  Pero mas alla de eso, el resto del fragmento me parece una forma increíblemente brillante de representar como nuestro intento de cuestionar las acciones divinas es simplemente algo que no tiene sentido alguno.

5 nov. 2010

Cada vez mas cerca de un nuevo camino. ¿O es el mismo camino de siempre?

Estoy a pasos nada más de completar una meta mas, el día de hoy llegue al último día donde veré a la U como la vi durante estos últimos 5 años.  Años en los que crecí como persona, en los que aprendí tantas miles de cosas y en las que… y en las que, después de todo lo dicho y hecho, al final no cambie en mucho.

Parecerá rara la intención de comenzar una entrada de esta manera, pero no puedo sacudirme de la cabeza esa sensación de que mucho del “movimiento” que creí haber hecho durante estos años no fueron más que cambios de carril, pasos laterales o reajustes, pero que en realidad no se completo gran avance en ciertos aspectos de mi persona.

Si, por supuesto, en el frente académico no puedo negar que avance, que crecí y que aprendí tantas cosas que nunca hubiera supuesto de su existencia, sin embargo siempre he tenido la pre concepción de que soy un teórico a morir, que a pesar de tener cierta “facilidad” para aprender, leer, memorizar y contestar un examen, ciertos aspectos de esas capacidades tienden a no transferirse de forma tan fluido al mundo practico.   Es que, ¿Cómo explicar que después de 5 años sigo sin sentirme listo para salir al mundo real?   A pesar de todo, considerando todo lo que pude aprender, siento que no estoy preparado EN LO ABSOLUTO para enfrentarme a ese ambiente hostil que es la vida real, el salir de esa burbuja de amigos, conocidos, hojas y apuntes que me ha protegido desde hace demasiados años ya.  ¿Cómo superar ese miedo al fracaso?

Considerando que mi vida en el aspecto académico está llena de dudas y tomando en cuenta que es aquel aspecto de mi que considero más avanzado, el más fuerte y robusto… Dios, ¿Cómo encarar todo aquello en mi que considero, a titulo muy personal, como mi punto débil?  Es precisamente con esto en la cabeza que puedo asegurar que en realidad no avance mayor cosa, que cualquier “crecimiento” que creí haber logrado no era más que una ilusión lateral, y que después de todo sigo siendo el mismo niño inseguro, sin confianza de sí, con demasiadas dudas en la cabeza y sin un rumbo fijo claro, sin saber el porqué de su existencia en este lugar.  Ese yo que no me ha dejado ser durante tantos años, ese yo que ha sido mi más arduo juez.  Ese yo invariable, estático, temeroso y falto de amor propio; dudando siempre de sí mismo, de su capacidad y de aquellas cualidades con las cuales me presento al mundo, por las cuales la gente, a pesar de ser quien soy, de ser como soy, sigue de alguna manera -un tanto inexplicable en mis propios términos- gravitando alrededor de mi.

¿Qué me depara este nuevo camino?  No lo sé; nunca fui bueno para ver a largo plazo, de allí porque pienso que, después de 23 años y un titulo a pocos pasos de distancia, sigo sin saber qué hacer con mi vida.