8 mar 2014
5 mar 2014
A estas alturas del asunto es difícil saber si el deseo de fumar se deriva de la dependencia a la nicotina o al conocimiento de qué cada cigarro es una alegoría a la autodestrucción de mi mismo -me inclino por lo segundo.
Esa sensación de que cada calada es una sentencia de muerte para neuronas y capacidad respiratoria es un claro estandarte de que ese aparente masoquismo que otrora profesaba como una broma se ha vuelto una latente realidad.
Y es aquí donde se presenta una cuestión que inyecta miedo en mi, no tanto por la pregunta en sí sino porque, en el fondo no tan profundo y cada vez más aparente, la respuesta es una que ya conozco: ¿Es está acción de autodestrucción algo completamente voluntario o solamente un resultado colateral de una punitiva batalla que parece nunca dejaré de tener conmigo mismo?
25 feb 2014
Pues la vida en la oficina puede llegar a ser muy tediosa, a menos que se quiera ver de otra forma. Y es asi como le pido a la encargada de diseño que le ponga un vinil con mi nombre a mi metro:
"Os ruego, vosa merced me adjudique licencia para poder ostentar sobre mi estandarte de batalla el blasón de mi casa, pues en las lides que enfrasco en este campo de batalla día a día, es como estar sin un arma frente a la personificación de la guerra.
¡oh Musa del diseño y la creatividad escuchar mi súplica! No me dejeis morir en esta batalla sin un símbolo que identifique mi inerte ser frente a mis seres queridos."
Ya veremos si funciona.
Esto me respondió:
" vais a necesitar mas que eso ohhh señor de la crueldad, ya que vois habeis elegido enfrentaros en una batalla sin arma alguna al demostrar su emergente crueldad ;-) "
A lo cual escribí:
" Explicadme ¡oh doncella! ¿Qué arma sino la crueldad misma puede usarse ante un mundo cruel?
Y aún más, ¿puede decirse que la verdad, la verdad tal cual os la presente en su momento, puede considerarse como crueldad tal?
Pero no me encuentro en la posición de debatiros, pues debería estar en posición de súplica y perdón. La verdadera pregunta es, entonces, ¿qué debe hacer este inverbe caballero para ganar nuevamente su emblema?"
Finalizando ella el asunto con un:
" mmmm...... pensadno!!!!"
Y no, no estoy seguro que significa eso último jaja
23 feb 2014
18 feb 2014
El interés por si mismo —egoísmo— nos lleva a mostrar empatía toda vez esta nos impulse a lograr metas puramente personales y de beneficio propio, un enfoque en productividad y eficiencia personal en donde el fin justifica los medios y el camino puede estar tachonado y pavimentado de aquel que hoce cruzarse sin saber con quien.
El interés por los otros —altruismo— donde el método aparentemente correcto, quizá mucho más complicado si consideramos el sin fin de variables que se pueden presentar, es velar por llenar nuestra vida a través del bienestar y felicidad de otros; donde, si es necesario, esperando no caer en el masoquismo autoinfligido, se está dispuesto a ser ese camino pavimentado en donde otros puedan alcanzar sus metas —que a diferencia del anterior se hace de forma voluntaria y amena.
¿Qué camino elegir? Y ahí está el meollo del asunto, pues el camino se escoge conforme a muchos factores que rodean al ser mientras crece, que si bien en algún punto se tiene la posibilidad de cambiar la perspectiva, se crece con la idea que cómo hemos sido siempre es cómo se debe ser y ya.
Así que en su momento lo que parece ser —para otros al menos— una elección caprichosa de actuar es, para todas intenciones y propósitos, como nos define en arquetipos que mueven la dinámica entre nosotros y el resto del mundo.
¿Qué sos? El pilar que soporta al mundo o la aplanadora que lo amolda a su gusto.