3 jun 2011

Propuesta peligrosa

Vamos a suspender nuestra credulidad por un momento.

¿Como reaccionarias si alguien te mostrara la vida perfecta que podrías llevar?  Si alguien te diera una visión de como seria tu vida si todo lo que deseas, todo lo que haría feliz, estuviera al alcance de tu mano; no, no solo al alcance de tu mano, sino que lo tuvieras.

 La vida perfecta incluiría todos esas cosas con las que has soñado: pareja, trabajo, dinero, éxito; absolutamente todo aquello que te haría pensar que tu vida no podría ser mejor...  Aquí esta el truco, eso es solamente una visión, un pasaje efímero sobre todo lo que tenes, ya que eventualmente tendrias que regresar a tu realidad.

¿ Aceptarías?

Un debate presidencial digno de un cuadrilátero de lucha libre.

No soy muy apasionado de la política activa   —digo activa porque todos, de una u otra manera hemos hecho política, acaso en el pequeño nicho, nuestro círculo social—   pero el día de ayer una conmoción sacudió mi timeline en Twitter   —dicho sea de paso, un término groseramente mal utilizado: solo nosotros podemos ver nuestro TL en su totalidad, así que es poco probable q seguidores, o terceros, vayan a tener alguna reacción hacia tu TL cuando, formalmente, solo podemos observar el nuestro—:   Un debate presidencial entre los candidatos que lideran las encuestas públicas   —palabras del moderador, no mías.   La mesa/foro/debate consistía del Dr. Suger, el Dr. Caballeros, el Dr. Baldizón, el Gral. Pérez Molina y la Licda. Sandra Torres   —entre a Wikipedia para confirmar su apellido de soltera y me encuentro con esta “bella” línea de introducción: “Prostituta número uno de Guatemala, especialmente caracterizada por su capacidad de manipulación, corrupción, falsedad y total irrespeto a las leyes del país. Es la ex-primera dama de Guatemala.”

Decidí tomarme el tiempo de observarlo, debido a que las elecciones que se nos aproximan han tenido un tinte particular de drama que es imposible, bajo todo concepto práctico, de ignorar; creo que solo obtuve de ello unos pequeños fragmentos de información y una ENORME cantidad de decepción de cómo se desarrolla lo política del país.

El Gral. y Sandra no hicieron otra cosa que tirarse indirectas, y directas cerca de la recta final del debate, durante todo el evento.  En serio, fue algo sacado directo de una escuela primaria   —creo que con eso insulto a los pobres pequeños que todavía tienen la capacidad de ser civilizados.  Por otro lado, el Dr. Baldizón fue aparentemente mal informado, pues tengo la certeza que el señor pensó que se encontraba un mitin —meeting— frente a sus seguidores, porque no dejo de gritar durante todo el foro, cosa notable para los organizadores del evento que tuvieron que recorrer, considerando que decirle que bajara la voz seria harto irrespetuoso, a bajar el volumen de su micrófono a medio “discurso”.

No me he olvidado de los otros dos panelistas —Doctores Suger y Caballeros— pero su papel en este show fue mínimo, porque a diferencia de lo que pueda creerse, y como lo dijo un buen amigo mío, apuntar dedos y pedir disculpas por el show también roba cámara y gana un par de adeptos.  Pero, a diferencia de los otros tres “panelistas”, ellos si presentaron propuestas un tanto más concisas —e increíblemente breves en el caso del Dr. Suger. 

Entre los momentos cómicos del asunto encontramos:

Dr. Suger: Durante una de sus disertaciones se llevó más tiempo de lo usual, para lo cual el moderador tuvo que emplear un timbre, lo cual saco de concentración al Dr.  A partir de ese momento, y hasta su última intervención en el foro, se dedicó a dar respuestas puramente puntuales —incluso numeradas—, creo que no pretendía ser interrumpido una vez más durante su turno.


Gral. Pérez: Tal como lo coloque en Twitter, el Gral. tiene la muy mala costumbre de comenzar todas sus disertaciones tal y como yo comienzo mis introducciones en reportes y trabajos escritos: SOLO PAJAS.  Pareciera, en un principio, que buscaba la forma de esquivar la pregunta, pero tiempo después regresaba a ella, confundiendo a todo aquel que se dejó llevar por sus palabras iniciales.


Licda. Torres: Si, hasta donde tengo entendido es Licda. en Ciencias de la Comunicación; si a todos los demás les pongo título formal, ¿Por qué a ella no?.  En fin, su momento cómico fue, durante una de sus disertaciones, utilizar material auxiliar didáctico —unos mapas para ser preciso.  El primero de ellos lo coloco bien, pero al sacar el segundo, y debido a que en esa pequeña mesa que tenia de frente, obviamente diseñada con el solo propósito de sostener un vaso de agua, saca el segundo mapa, este colocado al revés; tardo un par de minutos en darse cuenta  —principalmente porque el auditorio se rio al ver su error— pero siguió como si nada.


Dr. Baldizón: Como mencione antes, el doctor fue mal informado, pues pareciera estar en un meeting y no en un foro.  Debido a esto se dedicó a gritar en TODAS Y CADA UNA de sus disertaciones, al extremo que los organizadores del mismo se vieron en la “dura necesidad” de bajar el volumen a su micrófono… mientras transcurría una de ellas.


Dr. Caballeros: Nada fuera de lo común, al final y al cabo creo que fue el que menos destaco por cosas “graciosas”.  Lo más particular es que él, como todo buen pastor de iglesia, realizo sus palabras de cierre parado; fue el único que se puso en pie para terminar su argumento.  Eso y, al igual que el Dr. Suger pero en mayor medida, se dedicó más que todo a leer y no a “recitar” lo que fuera que se tuviera que aprender, al riesgo de parecer poco preparado para el foro.


A pesar de tener su lado cómico, este foro sirvió para demostrar que los políticos tienen una noción un tanto distorsionada de cómo deben funcionar las campañas políticas que, robando las palabras de un amigo, debe ser: “Por qué se critican señores!? Por qué!? Yo quiero saber porque se considera capaz, no porque considera incapaz a otro”

24 may 2011

Argumentos “lógicos” ilógicos.

Una idea que se me vino a la mente sin razón en particular —al menos no una que recuerde en este preciso instante— es ese intento fútil, necio y, francamente innecesario que tienen algunas personas de refutar todo lo religioso en base a argumentos lógicos.

La premisa principal de esto es, y a mi parecer la única necesaria, que la religión no se basa, y nunca lo ha hecho, en la lógica; la fe es el fundamento principal de toda creencia religiosa:

Fe: Creencia en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón,
o demostrado por la ciencia.

Si partimos de esto, parece evidente que tratar de introducir argumentos lógicos como parte de un debate para “probar” lo equivocado que esta la religión —¿Cómo exactamente probas lo erróneo de algo que está fundamentado principalmente en una creencia que no necesita evidencias?— se convierte en un ejercicio en futilidad de forma tan extraordinariamente rápida, que el solo hecho de llegar a usarlos parece no tener mayor sentido, desde un punto de vista práctico.

7 may 2011

…en el tren de la nostalgia.

Así que finalmente llegue a mi cierre, llegue al “final” de la carrera —no soy tan ingenuo para realmente creerme eso del final, por cierto— y, como era de esperarse, entro una enorme oleada de nostalgia después de mi último parcial.  ¿Qué decidí hacer con ella?  Dejarme llevar.

Durante gran parte de mi vida universitaria tuve la costumbre de caminar desde el T3 hasta el S12/S10 y de regreso, en ocasiones circundando por el exterior de la universidad para extender la caminata.  Esta vez no fue la excepción; salí temprano de mi examen y decidí caminar para perder el tiempo, es aquí donde me doy cuenta que sería de las últimas veces que podría hacer eso, al menos como estudiante oficial de un semestre completo, así pensé en darle un pequeño twist al asunto: ir a visitar mis antiguos salones de clases, en el S12, S10 y S11.

Mientras caminaba pensé en todas las cosas buenas y malas que me sucedieron como estudiante de la USAC; todos los enojos y alegrías, todos los sinsabores y satisfacciones, todo el ying y el yang del asunto.  Pase por el S12 primero, donde mis recuerdos van más allá del ámbito académico —detalles no necesarios—, donde recibí clases, donde conocí personas, donde forjé amistades duraderas… vaya, nunca pensé que fueran a ser tantos los recuerdos que tendría de ese lugar.

A continuación visite mi edificio favorito, el S11 —para los que lo conocen, sé que no parece gran cosa, pero algo en su simplicidad y aparente soledad se me hizo tan llamativo—allí no recibí muchas clases, tres para ser exactos, pero aun así me trae suficientes recuerdos del agrado que me causo el edificio tantas veces.

Por último, visitar el S10, donde todo comenzó, donde se inició el gran trecho en el cual estoy próximo de caminar el tramo postremo. Les seré honesto, no recuerdo el salón exacto donde lleve mis primeras clases —lo busque en el sitio de ingeniería, pero no tienen los datos de tantos años atrás— y, aun así, el estar parado de nuevo allí, me hizo ver que tanto todo ha cambiado y que también todo sigue igual.  Antes de retornar para irme del campus, pase comprándole un par de cajetillas de chicle a la misma señora a quien se las compre el primer día de clases, para cerrar ese círculo que marca el hito de una vida.

En mis caminos recordé tantos lugares que me traen buenos recuerdos, desde pláticas hasta regaños, pasando por peleas y confesiones… de todo un poco se vivió allí.  Como dato curioso, precisamente ese mismo día vi a mi primer crush de la universidad —si necesitan saberlo, me enamoré de sus ojos— y comprobé, como a veces me parece difícil creer, que no en vano pasa el tiempo en esta tierra.

Cuando recién entre a la universidad me negaba a creer que podría tener un céntimo del atado sentimental que tuve —y aún tengo, pero en mucho menor grado— con mi colegio, pensaba que era un lugar demasiado amplio, acaso aparentemente inhumano, como para poder engancharme a éste; allí estuvo mi error, no me enganche a éste —al menos, no tanto— sino a los recuerdo que en él obtuve, a las experiencias que por él se iniciaron, a las personas que allí conocí y que significaran demasiado por el resto de mis días, aun si la situación nunca será reciproca de modo alguno.

Mi problema con el Alma Mater es que es una entidad muy mecánica, fría, descorazonada e inhumana; un gran Leviatan apostado en la parte sur de la capital.  Y sin embargo, lo humano, la sangre y la vida la formamos nosotros; nosotros y los recuerdos que nacieron allí 

Una mesa que representa la honestidad de una platica, una banca que representa confesiones, otra orilla que materializo los sentimientos y la verdad.  Un camino, una banca, una mesa, un pasillo que me acompaño en la soledad entre miles de personas a mi alrededor; y otros tantos que representaron el lado humano y social en mi.

Esa circulación, esa vibración, ese todo; eso es nosotros y nosotros somos ello.

El cambio y lo perpetuo, el principio y el fin, el crecimiento y lo estático...  El yo de ayer y el yo de hoy: porque todo cambia y todo sigue igual.

30 abr 2011

Semana Santa en Guatemala; la Semana Santa en mi vida.

Algo que me ha hecho ver la Semana Santa (S.S. de ahora en adelante) de otra forma es el rito de visitar siete sagrarios —aunque acepto que rito suena altamente exagerado, podría cambiarse por tradición—.

Para aquellos no estén familiarizados con esta tradición — ¿ven cómo se ve mucho mejor? —, consiste, en su forma más minimalista, en visitar siete iglesias durante la noche del Jueves Santo.  Con mi poca familiaridad hacia la tradición —llevo tres años en ella, si mal no recuerdo— me impide decir si el ésta involucra algo más que la pura visita, puede que se pongan velas, se haga una oración especial, que se yo…  pero digreso, el punto al que quiero llegar es que esta tradición me ha demostrado el poder que tiene la religión en la vida de las personas.

Me es difícil imaginar alguna otra ocasión en la que el pueblo de mi país esté tan dispuesto a arriesgar el pellejo, que en estos tiempos puede reducirse al salir tan solo para ir a la tienda o farmacia,  con tal de sentirse parte de una tradición que va más allá de los credos, de las razas, de las clases y de tantas otras características.  Por tercer año consecutivo no puedo sino sorprenderme  —con una enorme sonrisa en la cara, por si no fuera poco— de la enorme cantidad de gente que se podía ver alrededor de la media noche a través de las calles principales de la zona 1; más aún ver a gente caminar bajo la lluvia —cosa que para mí es de sumo agrado— con tal de no perder la oportunidad de visitar esa iglesia que es devota de su corazón.



Por otro lado, hoy, mientras platicaba con un amigo, me menciono que había una razón en particular por la cual él no estaba en total acuerdo con las procesiones durante S.S.; recuerdo que uso un pasaje bíblico para justificar su argumento —no me atrevo a decir cual, siendo la única razón de esto el que no me acuerdo; no le haría justicia si intentara adivinarlo o buscarlo—.  En este pasaje se contraponía el hecho de venerar o ejecutar penitencias/sacrificios en oposición a un simple voto de obediencia —una vez más recuerdo que estoy parafraseando el asunto—; mi amigo reflejo que la “penitencia” que realizan los cargadores durante las procesiones de S.S. son la versión actual de esa veneración que Dios rechaza en el pasaje bíblico; no pude evitar argumentarle que, en realidad, la tradición de procesiones no es más que un paralitúrgico (una acción o tradición que esta fuera del rito litúrgico establecido por la iglesia organizada) y que por lo tanto no refleja el actuar de la iglesia católica, sino más bien la idiosincrasia del católico guatemalteco, que ve en esta tradición un puente de redención o simplemente una tradición enraizada en nuestra cultura.  Puedo sin ninguna pena admitir que cuando cargue —una sola vez en mi vida— pensé que todo el asunto, más allá de la mística del momento, podía considerarlo como una especie de penitencia, pues termine sangrando del hombro y todo el asunto —aclaro que nada tenía que ver con alguna especie de milagro o similar, simplemente un pequeño alambre que es parte de mi entonces uniforme de gala—, mas ahora lo miro como un lindo recuerdo y experiencia que todo guatemalteco debe tener.



Al final de todo lo que puedo decir, la S.S. significa mucho para muchos, al extremo que no se puede englobar en un solo escrito —Dios sabe que esa no es mi intención con este embrollo de palabras— pero, a mi manera de ver, queda más que claro que es algo que cambia totalmente el actuar del pueblo, algo que nos motiva a mostrar lo mejor de nosotros y que representa todo aquello que debemos alcanzar durante esa semana y mucho más allá de ella.

Porque es parte de lo que
nos hace Guatemala.